Aceptar las cosas que no puedo cambiar. Era parte de una oración que pendía del cuarto de mi abuelita materna.
Los humanos nos definimos, sabemos que propuesta le damos al otro: "yo soy tal y cual"; físicamente ufff sobran los apelativos y las comparaciones. Pero ¿Por qué no a mi? ¿por qué un si a gente mas X? ¿Por qué a mi me escondes en el secreto de nuestras infidencias? Y la mas cruel de las interrogantes ¿Por qué no nos enamoramos de los que nos buscan y queremos al que desprecia, al que prefiere el oculto susurro de la omisión y la atrevida y cobarde oscuridad de la intimidad?
Oportunidades perdidas. Cuantas personas valiosas y honestas se dejan pasar por tener los ojos fijos, atentos y dispuestos a captar las leves señales de aquella iris que se busca con amor y pasión. Pero no, esa mirada es esquiva, ajena y a veces fria. No eres lo que yo soy para ti, eres una magnificencia de mi imaginación romántica, ella te volvió el ser perfecto dotado de química, ella te fabricó a la perfección mas romana pero ojo: tu le ayudaste al demostrar con pequeñas cosas ser eso que buscaba sin conocer.
lunes, 25 de agosto de 2014
Ego
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