jueves, 21 de agosto de 2014

Memorias de un soltero

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Te manejas con desafio, caminas en la calle como si las trompetas no anunciaran tu homosexualidad,  vives con asombro y adviertes con sigilo una mirada que desnuda y morbosea en el íntimo de los detalles corporales. Amas ls libertad,  incluso si te asocias en noviazgo vives sin temor ni temblor tu potencia sexual disponible, haces ver el sexo como el placer msd cotidiano sin dejar de ser selectivo. Eres hombre de familia,  vas y compartas con los consanguíneos eludiendo alusiones matrimoniales y maximizando comentarios lascivos hacia el sexo opuesto,  y con eso basta para fingir. Prácticas el catolicismo,  no tendria valor tu vida y menos tu infancia sin el credo cierto e indudable de la religión cristiana en su máxima apoteosis confesional. Conoces y te dejas conocer, siempre con la pupila atenta, sintiendo los roces táctiles en público,  agudo y certero, un dar la mano te basta para develar los íntimos secretos sexuales del otro, andas por la calle, seguro y ajeno a la moral heterosexual, y en ese caminar pasa el amor, rosando tus bellos, sin inmutarte, dirás: ya faltan pocos kilómetros para que me fije en el amor, y en eso terminas tu vida y observas impávido a las nuebas generaciones que siguen ese mismo legado...

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