Rosa, rosa, rosam, rosae... las declinaciones en singular del nominativo, vocativo, acusativo y genitivo del latin. Muchas formas de ver la rosa según el tiempo gramatical, múltiples formas de ver y vivir lo mismo. Es como conjugar el verbo amar... vivir del "si": emociones y sentimientos intensos viejos y nuevos, nuevos y viejos porque es algo de "como antes" con un inigualable sabor y textura nunca vivida, siempre añorada y esperada ¿Acaso la felicidad no se vive como la mejor novedad regentada y reconstruida, que 'declina' para hacer un "rosam", un plurar de la misma forma singular, del mismo tiempo?
El significado de -con temor y temblor- dar un si y esperar la repuesta es el peligro mas generoso y feliz que alguien reposado de un pasado complicado puede tener. Siempre se ama el riesgo cuando la causa lo vale, es que no te podia dejar ir, tu sonrisa no era una regular expresión de tu rostro sino una materialización de un alma pura y cándida que cura sin alcohol ni dolor las heridas mas profundas, porque el amor todo lo cura, todo lo espera -diría san Pablo- y solo ese pretexto basta para infomarme de aquello a lo que le huía, entonces ¿Por qué no conjugar contigo mi nuevo presente, ya no en singular sino en un plurar generoso que no desea otra cosa que vivirlo con optimismo futuro contigo, con la D de dádiva providencial y la B de bendición.
12 de Mayo, ahora lo diré con el plurar Rosae, rosae, rosas, rosarum... ¡gracias!
sábado, 16 de mayo de 2015
Declinando rosa
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